sábado, 12 de abril de 2008

Sangre taína

Revista Domingo

El autor del artículo, Juan C. Martínez Cruzado, encabezó el estudio
sobre el ADN mitocondrial. (Juan Luis Valentín)


Sangre taína

Domingo, 9 de Octubre de 2005

Por Juan C. Martínez Cruzado


http://www.endi.com/revistadomingo/2005/10/09/index/292840.asp?
category=Revista+Domingo&title=Sangre+ta%C3%ADna&artdate=2005/10/09

La edición de septiembre del American Journal of Physical
Anthropology publica un trabajo de importancia para los estudiosos
de la historia poblacional de Puerto Rico. Demuestra que la mayoría
de los puertorriqueños cargamos en nuestra constitución genética una
evidencia irrefutable de ascendencia indígena.

Aunque el estudio no demuestra que la genética del puertorriqueño
sea mayormente de origen indígena y nunca hubo duda de que el indio
fue uno de los tres componentes engendradores del puertorriqueño, la
alta incidencia de ADN mitocondrial (ADNmt) indígena encontrada en
nuestra población no deja de asombrar a muchos.

El estudio, realizado por estudiantes subgraduados bajo la
supervisión del que escribe, profesor de genética del Recinto
Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico,
contó con el auspicio de la Fundación Nacional de Ciencias y el
apoyo del Departamento de Biología y de la Facultad de Artes y
Ciencias del RUM. Se hizo a base de un grupo de 800 residentes de 28
municipios de Puerto Rico seleccionados científicamente como un
grupo representativo. Con un margen de error de 3%, encontró que el
61.3% de los residentes de la Isla cargan un ADNmt indígena, el
27.2% lo cargan de origen africano subsahariano y sólo el 11.5% lo
tienen de origen euroasiático occidental. La selección de la muestra
fue realizada a base del censo de 1990 por estudiantes subgraduados
bajo la supervisión del Dr. Walter Díaz, del Centro de Investigación
Social Aplicada del RUM.

Qué es el ADNmt

El ADN es material genético, una sustancia química que carga con la
información que rige el desarrollo de un ser viviente. Esta
información se provee en unidades llamadas pares de bases (pb) y se
encuentra casi en su totalidad dentro del núcleo de cada célula, el
cual, en el caso del ser humano, carga con unos 3,300 millones de
pb. El resto, con apenas unas 17 mil pb, se encuentra fuera del
núcleo en un organelo llamado el mitocondrio.

Al ocurrir la fecundación, el espermatozoide logra introducir su
núcleo al óvulo, pero sus mitocondrios son eliminados
selectivamente. Así pues, mientras el óvulo fecundado contiene los
ADN nucleares de ambos padres, sólo contiene los mitocondrios
provenientes de la madre. Por lo tanto, el ADNmt se hereda
únicamente de la madre. Permanece intacto de generación en
generación excepto por mutaciones que ocurren en muy raras ocasiones
y que no afectan su funcionamiento.

Durante la colonización del mundo por el ser humano a lo largo de
decenas de miles de años, la llegada de la mujer a cada
supercontinente coincidió con el surgimiento de algunas mutaciones
en su ADNmt. Estas mutaciones, propias de cada supercontinente,
dieron origen a distintos tipos de ADNmt, llamados haplogrupos, que
a su vez son propios de cada supercontinente. Estas mutaciones
fueron buscadas y encontradas en el ADNmt de cada uno de los 800
participantes del estudio en la Isla, por lo que cada ADNmt pudo
clasificarse dentro de un haplogrupo y un origen supercontinental,
dando los resultados mencionados anteriormente.

Diferencias geográficas

Por analizar sólo el ADNmt, el estudio de Puerto Rico no da
respuestas en cuanto al contenido genético individual de cada
participante. Es un estudio poblacional que nos dice que la mayoría
de las mujeres que dieron origen al puertorriqueño por su línea
genealógica estrictamente materna eran nativas del Nuevo Mundo. No
dice nada en cuanto a la ascendencia del puertorriqueño por parte de
los hombres. Para ello, sería necesario estudiar el cromosoma Y, y
estudios preliminares en este cromosoma efectuados en nuestro
laboratorio sugieren que el orden de ascendencia se invierte: la
mayoría de los hombres que dieron origen al puertorriqueño eran
europeos, seguidos de africanos subsaharianos y por último indígenas.

En el estudio de ADNmt, el margen de error en la estimación del
porcentaje de cada ascendencia por municipio es alto. Sin embargo,
es posible llegar a conclusiones a nivel regional. El ADNmt
euroasiático fue el de menor incidencia en todos los 28 municipios
muestreados. Su distribución a lo largo y ancho de la Isla fue
homogénea. Por lo tanto, lo que diferenció un municipio de otro fue
la incidencia del ADNmt indígena versus el africano.

Con excepción de Loíza, todos los municipios muestreados tuvieron
entre un 42% y un 88% de ADNmt indígena. Los 14 municipios con menor
porcentaje de ADNmt indígena fueron los 11 que ubican al este del
Río La Plata más los 3 que rodean la Bahía de Guayanilla. Debido a
que el puerto de mayor uso siempre fue el de San Juan, no debe
sorprender que las africanas hayan llegado y permanecido mayormente
por esa región. Igualmente, la relativamente baja incidencia
indígena observada en los pueblos alrededor de la Bahía de
Guayanilla podría obedecer al uso histórico de este puerto para el
mercado de esclavos.

Otro resultado sorprendente fue que los municipios con mayor
incidencia indígena no fueron los municipios del centro. Esto se
debió a que a lo largo del siglo XX, muchas mujeres con ADNmt
indígena abandonaron la montaña. Las entrevistas que los estudiantes
del RUM les hicieron a los participantes del estudio demostraron que
estas mujeres prefirieron mudarse a municipios costeros cercanos,
usualmente en la costa norte o sur. Por el contrario, las mujeres en
el centro de la Isla que poseían ADNmt africano decidieron en su
mayoría permanecer en esa región. El efecto fue que la diferencia
que existía entre la montaña y las costas desapareció. No podemos ya
hablar de una herencia indígena mayor en las montañas de Puerto Rico.

Los orígenes dentro de cada continente

El estudio también arroja luz sobre las procedencias regionales de
los distintos grupos supercontinentales. En Puerto Rico, se
encontraron 14 haplogrupos africanos subsaharianos. El más común,
L1b, es exclusivo del África Occidental. Aún más interesante fue el
descubrimiento del subhaplogrupo U5b2. Éste es descendiente del
haplogrupo U5, que se originó en el Oriente Medio. Hace decenas de
miles de años hubo una migración grande desde el Oriente Medio hacia
el Norte de África y en algún momento tuvo que haber habido contacto
con los habitantes del África Occidental, pues en contadas ocasiones
se había descrito en Senegal un extraño tipo de ADNmt perteneciente
al haplogrupo U5. Inicialmente, se pensó que era el resultado de
migraciones europeas hacia África en la época moderna. Pero la total
ausencia de este tipo de ADNmt en Eurasia, junto a su alta
incidencia en Puerto Rico nos llevó a postular que se trataba de un
subhaplogrupo afro-occidental que surgió a raíz de migraciones desde
África del Norte. El subhaplogrupo fue bautizado U5b2 y más
recientemente fue hallado en Guinea.

Tras lo anterior, no debe sorprendernos que un análisis de
componentes principales arrojó que el componente africano de Puerto
Rico se asemeja más a las poblaciones de África Occidental que a las
de cualquier otra región de África. Es evidente que las mujeres de
esa región aportaron mucho más a nuestra genética que las de Congo o
Angola.

Lo que sí fue sorprendente fue el análisis de componentes
principales con el componente euroasiático de Puerto Rico. Éste no
se asemejó a la de ninguna región de la Eurasia Occidental. Se
concluyó que las mujeres euroasiáticas que contribuyeron a la
genética del puertorriqueño no vinieron en su mayoría de Europa,
sino de muchos lugares distintos, Europa siendo uno de ellos, pero
también de otros lugares que bordean el Mediterráneo. Es posible que
buena parte de la aportación femenina euroasiática a la genética del
puertorriqueño arribó en el siglo XVI, cuando España todavía libraba
numerosas batallas contra moros, berberiscos y turcos, entre otros.
De hecho, de los 18 ADNmt del haplogrupo U euroasiático que se
encontraron en Puerto Rico, sólo 5 pudieron ser rastreados a Europa,
mientras que 9 fueron rastreados al Norte de África y 2 a los
nativos de las Islas Canarias.

Es más difícil rastrear el origen de los ADNmt indígenas. No hay
taínos con los que éstos se puedan comparar, pero su alta incidencia
en la Isla, más del doble de la incidencia africana, apunta a que la
mayoría debe ser de origen taíno. De hecho, el 87% de los ADNmt
indígenas de Puerto Rico se aglomeran en unas 8 ó 9 familias
maternas. La más grande se caracteriza por poseer una mutación
encontrada anteriormente únicamente en la región del Amazonas,
demostrando así su origen suramericano.