martes, 8 de abril de 2008

¿De donde viene el puertorriqueñó?

Por Dragonfly®
El ser humano que vive en una pequeña isla en el Mar Caribe llamada Puerto Rico es algo distinto a lo que algunos historiadores y sociólogos quieren decir que es. Muchos dicen que el puertorriqueño es una persona mansa y dócil como el cordero que esta en el escudo de la Isla. Otros dicen que es tan inofensivo como el Coquí. ¡Que lejos están de la verdad! ¡Que mentirosos son!

El puertorriqueño es algo difícil de entender. Pues, porque vive en un pequeño archipiélago creemos que es una raza única. Esto es totalmente falso, somos tan únicos y puros como el perro sato puertorriqueño. Este Pueblo tiene raíces en tres razas principales; la raza ameridiana, la raza negra y la raza blanca.

En Puerto Rico, por lo menos, hasta el 1498 estuvo poblado por dos pueblos el taíno y el caribe. Dos razas de indios sumamente agresivas que se pasaron la mayor parte del tiempo luchando entre sí. Resulta que los indios Caribe eran caníbales y se comían a los Taínos. No si eran dóciles, recordemos la estrofa de la canción Preciosa; El cántico del Indio bravío lo tienes también.

En el 1492 a América tres calaveras llegaron, La Niña, La Pinta y La Santa María. Abordo llegó el Capitán Cristóbal Colón, un genoves (Italia) con una caterva de criminales que le habían dado a escoger la prisión o la libertad a bordo de un barco, que por supuesto se iba a ir por el precipicio eterno. Al estos individuos, después de sabe Dios cuanto tiempo sin ver una mujer, ver a las buenas hembras indias corriendo desnudas por la campiña borincana imagínense que ocurrió.

Al Cristóbal Colón regresar a España todos los señorítos decidieron venir al nuevo mundo a buscar fortuna. Esto es un detalle sumamente importante de entender pues en las leyes de la antigua España solamente heredaba el primogénito los demás heredaban un soberano carajo. Por lo tanto estos segundos, terceros, cuartos y etc. hijos salieron corriendo para América a buscar fortuna para continuar viviendo como papá los había acostumbrado. ¿Qué pasó? Lo que hicieron fortuna regresaron otros se quedaron en América.

Los que se quedaron aportaron a nuestra raza una mezcla de sangre que nos incluye celtas, visigodos, árabe y romanos que son herencia de la raza española. Hay que recordar que los que llegaron a Puerto Rico eran buscones en búsqueda de oro. Estos buscones estaban dispuestos a todo para conseguir lo que buscaba. Resulta que cuando mataron a todos los indios y se acabaron las indias para clavarse se buscaron a los negros.

Los Negros africanos, aquello pobre infelices que arrancaron del corazón de África para traerlos a buscar oro y las negras por supuesto para ser clavadas. De donde viene la celebre frase puertorriqueña ¿Y tú abuela donde está? Estos negros provienen de las razas Zulú, Mayombe y Watuzi. Razas guerreras, pues eran bien mansos.

Esta fue la mezcla de sangre de donde salió el “Manso y dócil”puertorriqueño. Bendito si es tan frágil como una copa de cristal. ¡Sí Pepe!

Pero aquí no acaba la historia, resulta que cuando nuestro amigo Simón Bolívar comenzó la revolución en Centro y Sur América los leales a la Corona de España echaron un pie y fueron a parar a la ultima posesión de España en América, Puerto Rico. ¡Aquí se refugiaron!

Estos salieron de Centro y Sur América porque sino los mataban. ¿Por qué los querían matar? Bien sencillo estos eran los opresores y los explotadores de las masas. Estos eran los criminales que controlaban las masas y que vivían a costa del dolor de los demás. Estos refugiados fueron el toque final de la genética puertorriqueña.

Pues el puertorriqueño es como el Coquí, una ranita que no croa, que no vive en el agua y si canta y vive en los árboles como un pájaro. Pues no es un pájaro y si es una rana o será que no es una rana y es un pájaro.

Nada todo es cuestión de cómo lo interprete la persona pero definitivamente no somos como el cordero del escudo aún cuando lo aparentemos. Por eso es que nos fascina la política, el boxeo, la lucha libre, el baloncesto y ser militares.

Por: Dragonfly®